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15-Jul-2019

Aprenda a confiar en sus fortalezas

Todos tenemos fortalezas, o sea algunas habilidades particulares muy desarrolladas o cosas en las que simplemente somos muy buenos. Con esto no nos referimos a un profundo conocimiento en cierto rama, sino a alguna habilidad especial bien concreta como por ejemplo calmar a clientes enojados, brindar una solución única y creativa, ser muy claro a la hora de explicar un tema complejo.

La importancia de éste tipo de fortalezas es que son muy personales y pueden implicar una gran diferencia no sólo en la calidad del servicio que brindamos sino también en cómo administramos nuestras propias vidas.

Primer paso: identificar las fortalezas propias

¿Alguna vez le ha pasado que tenía quince cosas para resolver en un mismo día y para la noche ya estaba todo resuelto? Tal vez funcione bien bajo presión y tenga una enorme capacidad de organización.

¿Alguna vez llamó por teléfono a un cliente muy enojado y hacia el final de la conversación estaba mucho más calmado o casi contento? Esto podría indicar una fuerte habilidad para lidiar con personas frustradas o de fuerte carácter.

Básicamente, en cualquier momento en que una situación determinada tiene un resultado favorable, es muy probable que alguna habilidad especial nuestra haya jugado un rol clave. Lo importante es ser consciente de esto e identificar cuál habilidad tenemos y por qué sirvió en esa situación.

Segundo paso: apoyarse en las fortalezas

Si ya se tiene claro que es muy habilidoso para ordenar información y reflejarla prolijamente en un documento, ésta puede ser una buena oportunidad para tomar todo lo que el cliente fue enviando en diversos mails y conversaciones y transformarlo en una presentación. No sólo sirve para organizar el trabajo propio, sino que además el cliente se quedará tranquilo de que uno interpretó todo correctamente y brinda un servicio profesional. 

Si uno sabe que funciona bien bajo presión y es muy eficiente a la hora de terminar un trabajo, tranquilamente puede tomarse una tarde entera para cocinar algo, charlar con amigos y hacer ejercicio pero aún así cumplir con sus obligaciones.

Por otra parte, algo igual de importante es conocer las debilidades propias. Si por ejemplo somos pésimos para lidiar con un cliente enojado y lo único que se logra es generar mayor frustración de ambos lados, tal vez lo mejor sea pasarle esa comunicación a algún socio o esperar a un momento mejor. 

Lo vital es ser consciente de qué cosas a uno suelen salirle bien y confiar en ellas.

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